"... Usted reposa ahora, don Ignacio, con Amando, el arcángel consejero; con la "fé y alegría" de aquel Lolo; con Segundo, el de barbas de dios Zeus.
Con Pardito, silente y laborioso que alcanzó a Dios en su correr eterno; y con Nacho, conciencia inquisitiva que ha de encuestar los ángeles del cielo
Allí descansan de este rudo tiempo de congoja, dolor, llanto y miseria y desde el gran martirio atribulado defienden a la vida de esta tierra.
Elba y Celina, lirios de este pueblo, reposan más allá de su silencio: ellas volvieron a su lar amable a dormir en la tierra primigenia."
Fragmento de "De la hostia, la sangre y la arboleda" (Escobar, S.F, p. 14)
No hay comentarios:
Publicar un comentario