El Hombre, Psicólogo Y Sacerdote Que Fue Ignacio Martin Baro
Según la real Academia Española se le llama mártir a una “Persona que muere o padece mucho en defensa de otras creencias, convicciones o causas” (Real academia española, S.F) y según la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”(UCA) Ignacio Martin Baro y seis personas mas son mártires (Universidad “José Simeón Cañas”, 2010), los suyos y los de toda latino América, pero ¿porque?, ¿Quién pudo haber sido y qué pudo haber hecho un sacerdote jesuita para llevar con sigo tal titulo?
Ignacio Martin Baro nació en Valladolid, España, en 1942, lugar donde creció y vivio hasta los 17 anos, cuando decidió unirse a la Compañía de Jesús. Durante su segundo ano de noviciado fue enviado por primera vez al salvador, país en el que moriría cruelmente asesinado varios anos después (De la Corte, 1998). Esta primera llegada de Martin Baro al salvador estuvo marcada por un contexto socioeconómico y político que define de alguna manera la historia del salvador (y de muchos pueblos latinoamericanos) y que determino el rumbo que Martin Baro le dio a su vida y a la psicología.
Dicho contexto se destacaba (y “destaca”) por una economía incipiente y dependiente a la cual citando a Prebisch Martin baro se referiría como “capitalismo periférico” ( De la corte, 1998) haciendo alusión al empobrecimiento interno que sufre un país a consecuencia de que su sistema económico sirva a intereses políticos y económicos ajenos, siendo esta una muestra mas de la subordinación de los países latinoamericanos a unos colonizadores ya no tan españoles ( Galeano citado por De la corte, 1998; Prebisch citado por De la corte, 1988). En el caso especifico del salvador a medidos del siglo pasado, la economía del país estaba basada y proyectada en la siembra y exportación de café, lo cual implico que gran parte de las tierras fértiles fueran destinadas a monocultivos de café; esto tubo como consecuencia, por una parte, decenas de campesinos sin tierras, pues estas les fueron arrebatadas para la siembra de café (una siembra de la cual no se beneficiaban económicamente pues estas pasaron a pertenecer a los grandes hacendados, para quienes campesinos debían trabajar), y por otro lado los monocultivos, y la escases de tierras disponibles para la siembra de otros productos como arroz, frijol y maiz, que constituían gran parte de los alimentos diarios, contribuyo a una escases que tubo que ser suplida con la compra externa de alimentos, aumentando así los costos, contribuyendo al aumento de las condiciones de pobreza y desigualdad social ya existentes en el país.
Dicho contexto socio económico de pobreza y desigualdad, al que se refiere Martin baro como una segunda característica de los pueblos latinoamericanos, fue la tierra de base para continuos golpes de estado que finalmente desembocarían en una bélica guerra civil que iniciaría en 1980 y no terminaría sino doce anos después (Comisión de la verdad,1993).
Mas que nada Martin Baro fue defensor de los derechos humanos, un denunciante de los atropellos que el ejercito salvadoreño cometía todos los día contra la población civil, un hombre consiente de la responsabilidad que para con el pueblo y la sociedad tiene la psicología. Desde 1966, que regresa al salvador escribio textos críticos y denunciantes que le exigía a la comunidad académica y al mundo dar la cara al bélico conflicto que se desarrollaba en Centroamérica, textos que lo pusieron de primero en la lista negra de algunos comandantes del ejercito y demás políticos (Salvadoreños y estadunidenses) involucrados en los actos de atropello que este denunciaba; lista de cuyo nombre fue tachado el 16 de noviembre de 1989, cuando los tenientes Jose R. Espinosa y Rene Mendoza dieron la orden a los soldados de Atlacatl (Comisión de la verdad,1993) de entrar a la UCA y matar a las siete personas que ahí se encontraban durmiendo: Ignacio Martin Baro, Segundo Montes, Ignacio Ellacuria, Amando Lopez, Juan Ramon Moreno, Elba Ramos y su hija Celina Ramos.
Entonces, ¿merecen Martin Baro y sus seis compañeros de muerte tal titulo,? Ignacio Martin Baro fue asesinado por no estar de acuerdo, por creer en la vida mas que en la muerte, por creer que el saber puede y debe ser diferente, debe ser para la gente, debe ser para crear conciencia y memoria, debe ser para que los psicólogos y el mundo tengan una rol mas político, debe ser para que halla un saber y una psicologia mas pertinentes con las realidades de los pueblos latinoamericanos, unos pueblos, que no se puede olvidar, se han condenado a no recordar. “Cuando, por cualquier circunstancia, aparecen a la luz pública hechos que contradicen frontalmente la “historia oficial,” se tiende alrededor de ellos un “cordón sanitario,” un círculo de silencio que los relega a un rápido olvido o a un pasado”(Baro, 1988, p.6)
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